
Profesionales y personas usuarias del Centro de Rehabilitación Psicosocial que la Fundación tiene en Torrelavega han compartido con distintos grupos de escolares del IES Miguel Herrero sus conocimientos y experiencias personales sobre las consecuencias del consumo de drogas en la salud mental.
Torrelavega, 29 de septiembre de 2026.
“Yo empecé a consumir con 14 años y pensaba que lo tenía controlado”. Con una frase así, durante el pasado curso, varios grupos de estudiantes de bachillerato y distintos grados de formación profesional del IES Miguel Herrero comenzaban a descubrir una historia personal de consumo de drogas que derivó en enfermedad mental. Su protagonista es una persona usuaria del Centro de Rehabilitación Psicosocial (CRPS) que Fundación Hospitalarias Cantabria tiene en Torrelavega. Es uno de los distintos testimonios que pudieron escuchar los estudiantes en las charlas de prevención de consuno de drogas organizadas por la Policía Local, y en concreto, la Unidad canina de esta localidad.
Precisamente esta colaboración ha sido reconocida este martes por el Ayuntamiento de Torrelavega con motivo de la festividad del patrón de la Policía Local. Tres profesionales del CRPS y varias personas usuarias del centro han sido distinguidas por su participación en esta iniciativa, que ha permitido llevar a las aulas no solo información sobre los riesgos de las drogas, sino también testimonios reales sobre cómo el consumo puede terminar afectando a la salud mental, a la familia y a las relaciones personales.
La iniciativa nació de una colaboración previa entre el CRPS y la Unidad canina de la Policía Local. Los agentes habían visitado el centro en varias ocasiones con sus perros para mostrar allí el trabajo que realizan. De aquellos encuentros surgió la posibilidad de dar un paso más y contar con la participación de algunas personas usuarias en las charlas que la Unidad Canina imparte en los centros educativos para prevenir el consumo de drogas.
La fórmula combinó la intervención de los profesionales del CRPS con los testimonios de algunas de las personas usuarias que acuden a él. Primero, los psicólogos explicaban a los estudiantes los efectos y riesgos asociados al consumo de sustancias, con especial atención a sus repercusiones sobre la salud mental. Después llegaba una parte menos habitual en este tipo de actividades: personas que habían sufrido problemas relacionados con el consumo contaban su propia historia.
Los responsables del proyecto destacan que, para los estudiantes, escuchar directamente a una persona que ha atravesado un proceso de adicción y sus consecuencias supone acercarse a una realidad que difícilmente puede transmitirse de la misma manera a través de una explicación teórica.
Testimonios en primera persona
De este modo, en las distintas charlas ofrecidas, los estudiantes han podido escuchar, entre otros relatos, el de una persona usuaria del CRPS que comenzó a fumar porros a los 14 años y que poco a poco se fue enganchando a otras drogas, como la cocaína, lo que le llevó, entre otras cosas, a robar a su madre, a pedir en la calle y a tener relaciones inestables, proceso durante el que fue padre, un hecho este último que ahora le lleva a estar alerta ante el comportamiento de sus hijos.
Otro usuario compartió con los jóvenes cómo sus padres le echaban de casa porque legaba bebido o drogado, cómo eso dio paso a varios ingresos y a sufrir una descompensación de salud mental con un brote psicótico.
Los alumnos del IES Miguel Herrero también han podido conocer la historia de otra persona usuaria, que comenzó utilizando la droga como un medicamento para no sentir otras emociones que quería evitar y eso le llevó a vivir enganchada al consumo.
El objetivo del proyecto, según explica Teresa Novoa, directora del CRPS Torrelavega, no ha sido únicamente mostrar las consecuencias más visibles del consumo, sino cuestionar algunas de las ideas con las que los jóvenes pueden acercarse a las drogas: “yo controlo”, “no tengo ningún problema” o “solo consumo los fines de semana”. Frente a esas percepciones, los testimonios permitieron mostrar cómo determinadas conductas pueden evolucionar con el tiempo y terminar afectando a ámbitos de la vida que inicialmente nada tienen que ver con el consumo.
La experiencia, además de conseguir que los jóvenes se replanteasen su actitud ante las drogas, ha sido también una herramienta terapéutica para las personas usuarias del CRPS: “el hecho de contar su historia fuera del entorno profesional del centro, ha sido algo muy positivo para los usuarios que participaron en la experiencia. Reunir el valor de abrirse ante personas desconocidas y contarlo ha sido un proceso muy enriquecedor para todas las partes”, explica Novoa.
La buena acogida de las charlas ha hecho que Policía Local y CRPS ya estén trabajando en nuevas sesiones para este curso, con la intención de dar continuidad a una colaboración que une la prevención policial, el conocimiento de los profesionales de la salud mental y la experiencia de quienes han vivido las consecuencias del consumo.



